Reseña del libro La Reestructuración del Mundo del Trabajo, de Adrián Sotelo Valencia


La reestructuración del mundo del trabajoSuperexplotación y nuevos paradigmas de la organización del trabajo, de Adrián Sotelo Valencia. UOM, Enat e Itaca, editores. México, 2003.


 Reseña elaborada por Miguel Ángel Lara Sánchez*


La negación del trabajo como fuente creadora de la riqueza se convirtió en el credo de los apologistas del capital y el mercado. Deslumbrados por los descomunales avances de la ciencia y la tecnología así como por el ordenamiento de la producción en base a nuevos métodos y procedimientos, pretendieron embaucarnos con uno de los mitos de fines del siglo anterior: la disolución de la clase obrera. Fueron la moda ideológica de las últimas décadas, pero también de los tiempos actuales. El derrumbe de la URSS, la crisis del pensamiento socialista y el florecimiento de múltiples movimientos sociales con nuevos protagonistas en prácticamente todo el orbe, parecían confirmar dicha ilusión.

      Pero siempre ha habido una corriente de pensamiento crítico que no se creyó este cuento neoliberal. Entre ellos, Adrián Sotelo en México, quien en base a una documentada investigación agarra de nuevo el toro por los cuernos y nos presenta en este libro un estudio detallado del mundo actual del trabajo y de la fisonomía de la clase obrera del nuevo milenio, de sus procesos de reestructuración y de sus determinantes actuales. Sin embargo, para hablar del mundo laboral es necesario hacer referencia a las modalidades actuales de la dinámica capitalista, es decir, a las características actuales de su funcionamiento planetario.

       ¿Cómo debatir este fenómeno económico-social? ¿Cuál debe ser el punto de partida adecuado para no errar en el análisis y llegar a conclusiones falsas o de dudosa validez? Empezando por base material, esto es, por las condiciones actuales de la dinámica capitalista en su funcionamiento planetario. Y qué mejor, que desde la Crítica de la Economía Política de Carlos Marx, abordando el debate de la globalización no desde la superficialidad de sus manifestaciones, no desde los flujos del capital especulativo, del financiero o de la circulación del capital en general, como muchos erróneamente lo hicieron, sino desde su esencia, es decir, desde la esfera de la producción y de la teoría del valor en particular, como debe ser.

      Y justo a partir de los aspectos nodales de la visión crítica de la Economía Política es que Adrián Sotelo construye los elementos que determinan y explican la reestructuración del quehacer laboral actual, haciendo notar que los mecanismos planetarios de extracción del plusvalor han tenido una importante modificación en los últimos veinte años: el desplazamiento hacia los centros imperialistas de las formas más groseras, vulgares y leoninas de la explotación de la clase obrera típicas de los países pobres en décadas anteriores, lo que denomina superexplotación del trabajo y que en muchas ocasiones se identifica con las formas de obtención del plusvalor absoluto.

    Asimismo, el objeto de estudio lo lleva al análisis de la reestructuración mundial del funcionamiento del capital, de las transferencias de nación a nación del excedente mundial a través del intercambio desigual, así como de los nuevos caracteres del ciclo económico, al mismo tiempo que debate contra los agoreros del neoliberalismo que pregonan la new economy y contra aquellos que ilusoriamente auguraban el fin de la clase obrera. La lucha de clases como móvil del proceso histórico sigue, por tanto, explicando la evolución de la sociedad humana.

      Sentadas las bases de la reproducción actual del capital, apoyándose además en la visión crítica de autores como Marini y S. Amín, es que se abordan los paradigmas actuales del mundo laboral: la superexplotación del trabajo en base a su funcionamiento flexible, el aumento del desempleo, la precarización, la pérdida de derechos laborales, civiles y humanos, así como la drástica caída del salario real y la prolongación de la jornada de trabajo, incluso en las naciones imperialistas.

      Además, con los nuevos centros de la acumulación, tales como las ramas de la informática y las telecomunicaciones y la propagación mundial de mercancías intangibles, cuyo componente fundamental es el trabajo mental, es que aparecen nuevos destacamentos de trabajadores como los dedicados al procesamiento de la información y los del vasto sector de los servicios.

    Sin embargo, el debate no se queda aquí. Apoyado de una visión crítica sobre las crisis del fordismo y el taylorismo, de las formas de producción que le precedieron y de las contradicciones de clase inmanentes entre el capital y la fuerza de trabajo -que no desaparecieron o se diluyeron sino que al mismo tiempo se tornaron más agudas por los efectos de la política neoliberal y se desarrollaron en planos nuevos de la confrontación laboral-, Sotelo plantea que el “mundo del trabajo es el de la mayoría de la humanidad”, lo que nos hace recordar las tendencias magistralmente expuestas por Marx desde el Manifiesto del Partido Comunista acerca de la creciente proletarización de las capas medias.

     Llevada la lucha de clases a escala planetaria mediante la aparición de movimientos sociales y políticos pluriclasistas, arrojada a las filas del ejército de reserva una porción cada vez mayor de mujeres y hombres y precarizado aún más el mundo laboral, es que el autor concluye que la lógica perversa y deshumanizada que imprime el capital para la producción y la distribución de la riqueza debe ser superada por otra donde necesariamente se pongan al centro la cooperación y la solidaridad, la igualdad, la ética y las relaciones societarias en comunidades democráticas, libres de la explotación capitalista.


Septiembre de 2003


* Miguel Ángel Lara Sánchez es sindicalista, Doctor en Economía por la FE/UNAM  y profesor de Economía Internacional en la FES Aragón UNAM.

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