La situación mundial en 2002

Miguel Ángel Lara Sánchez

Prefacio

Este análisis data de 2002, justo cuando la economía mundial tímidamente salía de la fase de estancamiento de la crisis cíclica del año 2000 y cuando la burbuja creada por el capital financiero especulativo había reventado principalmente en las empresas llamadas punto com. Reciente estaba la abolición por la Administración Clinton de las reglas que normaban los flujos del capital financiero para evitar la especulación a gran escala, misma que sobrevendría en los años posteriores con una fuerza mayor ya sin las ataduras legales. Bajo un enfoque económico-social del mundo en esos años, este ensayo coadyuva a la comprensión de las crisis mundiales que caracterizan nuestra realidad actual.

mayo 27 de 2013.

Foreword

This analysis was in 2002, just as the global economy tentatively out of the stagnation phase of the cyclical crisis of 2000 and when the bubble created by speculative capital mainly had burst dot com. It was recent the abolition of the Clinton Administration's rules governing financial capital flows to prevent large-scale speculation, same that would come in later years with a greater force and without legal ties. Under socioeconomic approach the world in those years, this paper contributes to the understanding of global crises that characterize our current reality.

May 27, 2013


 1. Características actuales de la dinámica capitalista

La fase actual del desarrollo capitalista tiene como base la automatización del trabajo mental. Ello ha sido posible debido a las siguientes innovaciones fundamentales: la señal digital, apoyada en el lenguaje binario y las fibras ópticas como medio de conducción de las mismas, de un lado; y de otro, la invención del transistor a fines de la década de los 50´s del siglo anterior, a partir del cual se desarrollaron los semiconductores, chips y los microprocesadores.

    Esta revolución del proceso laboral se manifiesta con toda su fuerza al momento de que las máquinas que objetivaron el trabajo mental, es decir, las computadoras, fueron insertadas no sólo para la circulación del capital en sus diferentes esferas, sino además en los núcleos fundamentales de los procesos de producción de las ramas económicas de mayor peso a nivel mundial. De ellas, la Informática y las Telecomunicaciones sentaron un cambio revolucionario en las condiciones generales objetivas del trabajo social a nivel mundial el cual posibilitó la cristalización de la dinámica actual de la reproducción del capital, la llamada fase actual de la globalización.

    Rasgos distintivos de esta fase lo constituyen los mayores grados de integración, la creciente interpenetración de las economías nacionales, la cada vez mayor importancia del comercio y la producción mundiales en los procesos laborales y de valorización de los países y su funcionamiento mundial en tiempo real.

     De igual forma, la dinámica actual del funcionamiento del capital tiene como uno de sus ejes centrales el proceso de homogeneización del funcionamiento de la acumulación  en los centros imperialistas, frente al acentuamiento del desarrollo desigual en los países no desarrollados. Este fenómeno produce una tendencia a la igualación de las tasas nacionales de ganancia en el primer grupo de países bajo una política deliberada del acentuamiento de la diferenciación del valor de la fuerza de trabajo en el segundo grupo de países y por consiguiente, una mayor diferenciación de las composiciones orgánicas del capital de país a país, lo que produce el acentuamiento de la desigualdad en el uso y desarrollo de las fuerzas productivas de los dos tipos de países y del desarrollo desigual no sólo al nivel de los países no desarrollados sino también de regiones enteras, como América Latina y África, por mencionar las más diferenciadas.

     La resultante de estas fuerzas la tenemos en el mayor deterioro de la acumulación en los países pobres y los llamados “en transición”, lo que ha provocado el desplazamiento de los excedentes de capital de estas naciones vía la disminución de los préstamos totales obtenidos en los mercados internacionales de capital. Pero en los países desarrollados ha estado sucediendo lo contrario. Uno de los rasgos fundamentales del capitalismo en su fase imperialista consiste en la enorme acumulación de excedentes que, como lo registrara Lenin, asumía la forma de exportación de capitales a otras regiones y naciones, ya desde finales del Siglo XIX. De entonces a la fecha, y particularmente de la 2ª. Guerra Mundial, se ha producido una enorme sobreacumulación de capital que no puede ser reinvertida en el proceso de valorización so pena de provocar crisis mundiales de enormes proporciones al generar sobreacumulación en el capital productivo y caídas bruscas de la tasa de ganancia. En consecuencia, esta enorme masa de plusvalía crea una abundante masa de liquidez cuyo destino es la especulación. Como lo denunciara Fidel Castro en la Cumbre de Monterrey, esta masa es tan grande que por cada dólar que hay en el comercio mundial, se encuentran 100 en la especulación.

     Esto genera una competencia entre los capitales productivos por captar parte de ese excedente que se acumula en los mercados financieros, dependiendo de la case del ciclo económico en que se encuentren sus economías. En esta lucha encarnizada que se desata, los Estados juegan un papel de primer orden al disputarse las primicias dando facilidades extraordinarias para garantizar altas tasas y masas de ganancia, empobreciendo más al proletariado, al contener el valor de su fuerza de trabajo y las alzas salariales, depredando las riquezas nacionales al ofrecer condiciones extraordinarias para la explotación de las reservas naturales y muchas veces la exención de impuestos a estos capitales. En el frenesí de esta carrera se produce un dislocamiento de los sistemas financieros de los Estados receptores de ese excedente, como se registró en 1997 en los países de la Cuenca del Pacífico al sacar bruscamente los capitales especulativos de estas naciones, desatando una crisis en la economía mundial y acentuando el desarrollo desigual de las naciones pobres.

     La concentración del excedente mundial resultante de estas fuerzas, se ha acentuado en forma alarmante. En 1960, señala F. Castro, los ingresos de los países ricos eran 37 veces mayores que en los países pobres; para el año 2001 esta diferencia era 74 veces mayor. Valorada la concentración del capital a nivel individual, resulta que las tres personas más ricas del mundo tienen activos equivalentes al Producto Interno Bruto (PIB) de los 48 países más pobres.

2.  La hegemonía capitalista

     A lo largo de toda su historia, el sistema capitalista de producción ha tenido cuatro centros de gravedad. El primero en Venecia, cuya hegemonía se situó entre los años 1350 y 1648, es decir, en la transición de la decadencia del sistema feudal y la conversión del modo de producción capitalista como dominante; posteriormente es sustituida por Holanda, cuyo predominio se dio entre 1648 y 1815, es decir, 167 años, cuando aún el sistema maquinizado no se convertía en la figura típica del capital. Le sigue Inglaterra, cuya hegemonía se mantuvo durante 130 años, entre 1815 y 1945.

     El reparto del mundo entre las grandes potencias producido en la última guerra mundial provocó el cambio en el centro de gravedad de la dinámica capitalista, al pasar de Europa a América. Los EUA pasaron a ocupar el lugar que dejara Inglaterra, agotada por el belicismo de los conflictos mundiales.

     Visto desde la perspectiva de la larga duración, los ciclos de hegemonía tienden a ser cada vez más reducidos en el tiempo. Para el caso de los EUA, su presencia dominante lleva 57 años hasta el momento; pero, incluso dentro de este estrecho marco temporal, se produjo un viraje importante: nos referimos a su derrota político-militar en su confrontación con Viet Nam en 1976, lo cual le impidió conquistar una posición geoestratégica en Asia Sudoriental  que le posibilitara tanto el control de la reproducción del capital en esa región como el enclave de una fuerza militar desde la cual se armara la reacción sistémica contra la República Popular China. Tras su fracaso, fue Japón el que capitalizó la derrota estadounidense y quien pudo convertirse en el centro integrador de la región.

     Este estrecho marco que va desde 1945 hasta mediados de los 70´s del siglo anterior también se distingue por ser el período más dinámico de la hegemonía norteamericana en todos los órdenes. Es el del ocaso del fordismo y el taylorismo y el surgimiento de la economía digital, el que prepara la nueva fase de la globalización y el que desarrolla al máximo la hegemonía de las corporaciones multinacionales de este país. Es la fase ascendente del ciclo Kondratieff de larga duración, en  cuyo quiebre también contribuye la derrota de los EUA en Viet Nam. De entonces a la fecha, la hegemonía mundial de los EUA presenta una tendencia declinante, que se caracteriza por tener una economía cada vez más deficitaria, por quedar a la zaga en las revoluciones actuales del proceso laboral y porque ya ha dejado de ser el centro más dinámico de la reproducción del capital, pasando éste al grupo de países que forman la Cuenca del Pacífico (Japón, los NICS y los ASEAN, fundamentalmente).

     Otra de las fuerzas que están reconfigurando la dinámica capitalista la tenemos en los procesos de regionalización. El ascenso y la configuración de tres centros regionales de la acumulación: la Unión Europea, la Cuenca del Pacífico y América, retroalimentan la globalización y al mismo tiempo constituyen una fuerza que inclina más la balanza de la debacle de la hegemonía estadounidense, pues los bloques, lo mismo que van rearticulando la acumulación en un espacio geográfico nuevo, también se van convirtiendo cada vez más y más en formas cooperativas de los grandes capitales regionales que no sólo enfrentan de manera unificada los actos hegemonistas de los EUA sino que además le van disputando el control mismo de los viejos y nuevos mercados, de las viejas y nuevas esferas de la producción, así como de las innovaciones que potencian el desarrollo de las fuerzas productivas.

     El fortalecimiento de los bloques económicos de Europa y Asia ha obligado a los Estados Unidos a darle mayor velocidad al proceso integrador de los países latinos a su proyecto regional, el ALCA. Pero la pérdida de los mercados y en general el mayor control que tienen las burguesías de esas regiones sobre los flujos de capital deja ver que el imperialismo norteamericano se ha replegado en la región y que ha emprendido una cruzada más agresiva y depredadora contra los pueblos latinos a fin de darle oxígeno a su maltrecha hegemonía, ya que la forma de integración del bloque es una reedición neocolonialista, aprovechando la sumisión de la mayor parte de las oligarquías latinoamericanas a la política neoliberal.

 3. La confrontación actual

     El tiempo de duración de la hegemonía de los Estados Unidos ha resultado ser más breve que los centros dominantes anteriores. Ello se debe al cada vez mayor dinamismo de las fuerzas productivas a medida que ha madurado el desarrollo del capitalismo, pero también a que es la primera ocasión que la hegemonía del capital tiene que librar una confrontación sistémica, es decir, con el socialismo. Desde antes de que los norteamericanos tuvieran la estafeta de la conducción global del sistema, ya el socialismo se había hecho presente y buena parte del excedente mundial generado desde entonces ha tenido que dedicarse al combate en este gran frente. El militarismo, una de las características del imperialismo, no sólo era alimentado para la lucha encarnizada entre los grandes capitales por mercados y áreas productivas, sino también para contener la expansión del comunismo en otras regiones del planeta. Pero no sólo en la Guerra Fría se destinaron excedentes. También en casi todos los frentes políticos, económicos y sociales: políticas del Estado del Bienestar o flujos de capital a países que se encontraban en la periferia de los comunistas para desarrollar intensivamente las cadenas productivas e insertarlos a la economía mundial, tales como Corea del Sur o Taiwán, por citar dos ejemplos.

     El antagonismo entre las dos clases fundamentales cobró la mayor de las dimensiones desde la aparición del primer Estado Socialista en 1917; también se multiplicaron las contradicciones a lo largo y ancho del Siglo XX al desarrollarse a plenitud el Imperialismo: confrontación entre las grandes oligarquías, entre éstas y las burguesías nativas, lucha entre el Norte desarrollado y el Sur empobrecido, movimientos de liberación nacional, luchas de clase entre el proletariado y las burguesías en cada país, así como de las restantes clases trabajadoras con estas últimas, movimientos sociales de múltiples expresiones, así como la revitalización de los movimientos indígenas en varios países no desarrollados.

     La persistencia de la lucha antisistémica del capital contra el socialismo tuvo sus frutos a finales de los 80´s del siglo anterior con la caída de la URSS y de los países socialistas europeos. Este hecho produjo una recomposición del reparto del planeta entre los tres centros imperialistas: el europeo, el estadounidense y el asiático, en menor medida, saliendo fortalecidos sobre todo los grandes capitales europeos. El impacto inmediato de este colapso ha sido la reafirmación de los bloques regionales, principalmente del europeo, las mayores escalas en la globalización del sistema capitalista alcanzadas en la década de los 90´s y lo que va del presente siglo, y los continuos intentos belicistas de los Estados Unidos por modificar la geografía de la dominación planetaria al querer una presencia de mayor escala en Asia y las naciones árabes, pero también por controlar algunas de las fuentes estratégicas que impulsan hacia el alza la tasa de ganancia: el petróleo y el gas, incluyendo las rutas del suministro hacia el centro y el sur de Asia; el narcotráfico de esta región, los mercados de la región, incluyendo la mayor penetración del chino.

     Colapsado el sistema que nucleaba la URSS, ahora la confrontación sistémica se desplazó hacia América Latina, al acentuarse la ofensiva norteamericana con-tra Cuba. También de otro nivel, pero en la misma dirección y con el mismo carácter, es en esta región donde se ha situado el centro de gravitación del antagonismo contra el capital. Siendo Latinoamérica la región donde con mayor rapacidad el imperialismo yankee ha aplicado la política neoliberal, y por tanto donde más se han empobrecido los pueblos y concentrado la riqueza en unas cuantas manos es, por consiguiente, el escenario principal de la confrontación: la negativa de Brasil y Venezuela al proyecto neocolonial del ALCA, la guerrilla colombiana, que se ha mantenido activa por décadas; el movimiento nacional argentino contra las políticas del FMI, el avance de la izquierda en Brasil mismo, los movimientos ecuatorianos y recientemente los uruguayos y peruanos contra las políticas neoliberales, y el neozapatismo y la lucha por la democracia en México, por citar los más relevantes. La región que mayor impacto tiene por la recesión mundial y principalmente por la norteamericana es precisamente esta, por lo que tenemos en puerta la mayor agudización de las contradicciones debido a la inminente crisis financiera de las principales economías de la región y al acentuamiento de la rapacidad imperialista derivado de la aplicación del ALCA en tiempo récord.

 Agosto de 2002

Bibliografía

 

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